YO CONOCÍ


Amparo y Federico, con Fede y Asun

Soy una vecina de Amparo y me gustaría transmitir algunos recuerdos de ella. Siempre me ha gustado saludar a Amparo y pararme a hablar con ella porque era una mujer alegre y optimista. Recuerdo que en una ocasión para corresponder a un favor mandé a la familia Romero Portilla un pequeño detalle, durante años ella me recordó con agradecimiento lo que le había gustado, esto es algo que me sorprendía, me impresionaba que con el paso del tiempo ella siguiera recordando ese pequeño detalle y fuera tan cariñosa al hablar de ello. Realmente las cualidades que recuerdo de ella eran la alegría, serenidad y agradecimiento.

Cuando Amparo enfermó, seguíamos saludándonos cuando nos encontrábamos, ella sonreía constantemente y a mi me transmitía una gran serenidad ante su enfermedad. En una ocasión cuando me la encontré en el garaje de la casa, me contó que tenía una herida
(1) que le curaban sus hijos; me habló de lo agradecida que estaba por cómo le cuidaban: me hizo pensar mucho, pues a mí me parecía un deber lógico en sus hijos, sin embargo, a través de ella me di cuenta del valor de estar agradecidos en todo, y no considerar obligados a nadie en nada y aceptar cualquier cosa de los demás como un valor a agradecer.

Cuando ya estaba muy enferma un día me decidí a ir a su casa a visitarla, era Navidad. Sólo tengo en la memoria su sonrisa, estaba realmente débil, me miraba sonriente desde la cama, y es el recuerdo más impresionante que tengo de una persona enferma. Suelo recurrir a ella para encomendarle sobre todo cuestiones familiares ya que pienso por todos estos recuerdos que ella me entenderá muy bien.

Begoña Espinos
Madrid, 17 Diciembre 2001


LEYENDA

1.-
Abertura en el costado hecha en la operación cuando le quitaron el pulmón.


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