YO CONOCÍ


Amparo con alguno de sus hijos

He tenido el privilegio de conocer a una santa en la tierra, que es lo que era Amparo. Una mujer vital, alegre, divertida, con un gran amor a Dios y a los hermanos.  Nos conocimos cuando mi marido Jesús y yo nos incorporamos a la Obra Apostólica Familiar, luego Movimiento
Familiar Cristiano, (creo que en el año 1959) en la que con su marido Federico eran dirigentes de la misma. Desde entonces coincidimos también los veranos en Riaza.  Hemos tenido la suerte de mantener una amistad
hasta su muerte.
Nuestros hijos desde pequeños fueron amigos y siguen siéndolo actualmente.

Yo destacaría de ella, entre otras virtudes, su gran alegría y optimismo, que nacían del gran amor a Dios y a los demás. Estaba cómo inundada de Dios.

Nunca la he oído hablar mal de nadie, y si se hacía delante de ella algún comentario, siempre encontraba el lado positivo de esa persona.

Era atentísima con todo el mundo. Como madre de familia numerosa, la admiraba, primero cómo aceptaba con alegría la llegada de un nuevo hijo, y cómo los educaba junto a Federico en la responsabilidad y en la confianza, pues yo con cuatro hijos me agobiaba.

Cuando le pregunté cómo se encontraba, después de haber pasado una neumonía, me contestó tranquilamente que tenía cáncer de pulmón, diciéndomelo como si hubiera sido un simple dolor de cabeza, pues confiaba plenamente en el Señor, y Él le daba la suficiente fortaleza para afrontar su enfermedad.

Doy muchas gracias a Dios, por haber tenido la suerte de haberla conocido, así como a Federico, ya que los dos eran unos verdaderos santos.

Mª Nieves García de la Haza (30.09.2011)


............................................................................................................................

[Más]