YO CONOCÍ


Amparo con su padre, Alberto Portilla


Conocí a Amparo Portilla en 1994, en el hospital Ramón y Cajal de Madrid, donde trabajaba como enfermera. Amparo estaba ingresada en dicho hospital para ser operada de pulmón.

Al conocerla, me impresionó la serenidad y la alegría con la que hablaba, a pesar de las molestias que le ocasionaba la falta de respiración. En todas las visitas que le hice, sonreía y enseguida se preocupaba de mis cosas, sin referirse a ella misma, a sus dolores, a su enfermedad.

En una de las visitas pude comprobar como estaba pendiente de sus compañeras de habitación y como disculpaba siempre a la enferma de la cama contigua, que continuamente protestaba.

Nunca le escuché una queja acerca del dolor, del trato, del hospital. Después de verle, salía siempre muy reconfortada
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Mónica Alonso Ruíz
Madrid, 14 Diciembre 1997



Conocí por medio de mi madre la vida de esta gran persona: Amparo Portilla Crespo. En ese momento yo me encontraba muy deprimida, ya que soy estudiante de medicina y había una materia que por más que lo intentara con mucho esmero no podía aprobar. Mi madre me recomendó en pedirle a Amparo, así lo hice y obtuve lo que tanto le supliqué, aprobé la materia. Estoy muy agradecida para con Amparo, creo que su vida es modelo a seguir para las personas, y mas que nada para las mujeres, que tenemos el gran don de Dios de poder llegar a ser madres algún día. Desde que la conocí le pedí que me cuide como cuida a sus hijos. Sigo suplicándole me ayude. Muchas gracias!

Manuela B.
Argentina


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