ROTURA DE MENISCO


Al principio del otoño del año 2004, empecé a sentir molestias en mi rodilla izquierda. Al principio no le concedí demasiada importancia, por mi avanzada edad pensé que se trataba de un episodio reumatoide, pero un día, de improviso, la rodilla apareció totalmente inflamada y el dolor se hizo tan insoportable, que no solo me dejó imposibilitado para caminar, sino que aun estando en reposo el dolor persistía.

Decidí acudir a urgencias a la clínica que tenía más cercana, el Hospital Puertad e Hierro, allí estuve esperando un par de horas aproximadamente, pero había tantos enfermos que me dijeron que aún tardarían unas horas más. Entonces decidí llamar auno de mis hijos para que me trasladase a la Clínica Ruber Internacional. Allí me atendió en el acto un traumatólogo, que después de examinarme, diagnosticó con seguridad; había una rotura de menisco y derrame sinovial. Me dio unas muletas y me citó para el día siguiente, aconsejándome que me pusiera hielo mientras tanto para reducir la inflamación.

Mientras todo esto ocurría mi mujer rezaba pidiendo a nuestra prima Amparo que se solucionase del modo más favorable la situación en que me encontraba. Al llegar a casa tal como me había aconsejado me puse una bolsa de hielo en la rodilla y me quedé dormido. Al día siguiente al levantarme, la inflamación había desaparecido, no tenía ningún dolor y no me hubiera acordado de lo habido el día anterior si no es porque las muletas estaban a mi lado apoyadas en la pared. Desde entonces no he vuelto a tener molestia alguna en esa rodilla.

J.L.C.
Madrid, 06.10.06



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