ANEURISMA CEREBRAL


Yo llevaba bastante tiempo con sensación de mareos, pérdida de vista y muchos y muy, muy fuertes dolores de cabeza. Por falta de tiempo debido a la situación de trabajo, no fui a ver a los médicos hasta que un día, al ir a una reunión en dirección, perdí la vista y el control, y me estampé contra la esquina de un despacho (esquina de aluminio casi cortante). Me volví a mi despacho y me fui o me llevaron a casa.

El primer paso fue llamar a mi cirujano porque yo sospechaba que era de la región cervical que necesitaba rigidización por la laminectomía hecha en USA en el 87. Me hicieron una resonancia (MRI) y a la vista de los resultados los mareos, pérdida de visión, etc, etc, no provenían de las vértebras cervicales.

De forma inmediata y urgente me vieron me vieron los neurólogos que también me pidieron una resonancia magnética. En este caso sí, aquí se vio que tenían algo extraño en el cerebro. En una segunda resonancia, mucho más precisa y en el área se vio que tenía un aneurisma cerebral que no podían averiguar cuándo se había producido. Alicia me dio la imagen de Amparo que creo que me ayudó y me sigue ayudando a estar como estoy y a seguir recuperándome.

Una vez ingresado de forma urgente también me hicieron pruebas para determinar el tamaño, localización exacta y ver la forma de atacarlo antes de que explotara, lo que podría significar mi muerte.

Se determinó el tamaño, según los informes de 25mm de diámetro irregular y estaba localizado en una curva de aproximadamente 90 grados en la arteria temporal izquierda, afectando también a algunas venas importantes que salían de la arteria por la zona afectada.

En el Hospital La Fe donde mediante contrastes en la sangre y en la zona cerebral se hicieron imágenes de tres dimensiones para determinar con precisión la posibilidad de solución mediante cateterismo.

Se intentó solucionar el problema con catéter y vía femoral dos veces casi seguidas, sin suerte en ambos casos, luego la única solución sería abrir el cerebro y operar.

Reunido con el cirujano éste me dijo que podía dejarlo con el riesgo que ello suponía, o en caso de ir adelante con la operación me explicó el proceso completo y me dijo que "muchos se les quedaban en la mesa de operaciones", que lo pensase y tomase una decisión lo antes posible. La operación tenía tres opsibilidades: que quedase casi bien, que quedase sin habla y todo el lado derecho paralítico, y que muriese. Fue absolutamente sincero y yo se lo agradeceré siemrpe. Me dijo que 12 horas después de la operación él se acercaría a mí, si existía y me diría cómo había ido.

Dejé la consulta y volví a mi casa. Durante el trayecto pensé mucho y nada más llegar tomé la decisión y le llamé por teléfono diciéndole que adelante. Él me indicó al fecha que eran tres días después, así que de nuevo ingresé en el hospital.

La operación fue muy dura, larga y muy compleja, por su tamaño, zona y su profundidad. A las 12 horas, estando yo en cuidados intesivos y casi inconsciente, se acercó a mi y me dijo que había ido bien.

Todo es más duro de lo que inicialmente se piensa, pero que gracias a Amparo Portilla, estoy vivo, puedo andar, leer, escribir, hacer una vida casi normal, aunque haya pasado por situaciones difíciles.

Quiero expresar las gracias a Alicia, que me dio la estampa de Amparo.

J. SACRISTÁN GARCÍA
La Eliana (Valencia), 15.03.06



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