LE HABLÉ DE MADRE A MADRE


Éramos una familia de cuatro miembros, padre, madre y dos hijos varones, Markus 16 y Oskar 14 años. Vivíamos en la isla de Lanzarote. En 1995 mi marido que era sueco falleció, víctima de un cáncer de próstata.

Decidimos ir a vivir a Madrid, los tres estábamos de acuerdo, pero llegado el momento (1998) Markus decidió quedarse en las islas porque acaba de conocer a una chica. Accedí a que se quedara. Se van a la isla de Gran Canaria a estudiar a la universidad. No estudia nada, no aprueba ningún curso (llevaba 2) Le dije que si quería seguir allí sería por su cuenta y viviendo de su trabajo. Dejó los estudios, se puso a trabajar de dependiente, ganaba lo justo para comer y pagarse la vivienda.

Yo sufría al ver que no era ese el porvenir que su padre y yo queríamos para nuestro hijo.

Tenía una estampa de Amparo que me la había enviado una amiga mía de la infancia. Me encomendé a Ella y le pedí que me ayudara, le hable DE MADRE A MADRE y estoy segura de que me escuchó.

En una de las visitas que nos hizo Markus en 2002 le pregunté qué pensaba hacer con su vida, si pensaba seguir así, sin prepararse para una profesión, etc. Él me contestó que pensaba estudiar. Algo se debió mover en su corazón, porque en septiembre de ese mismo año estaba matriculado en Madrid en Administración de Redes Informáticas. Obtuvo una buena calificación final 7,6 de media. Está trabajando y se ha convertido en un buen profesional.

A mi no me cabe la menor duda de que Amparo me inspiró en las palabras, en el momento y la forma de llegarle a convencer y que desde el Cielo Ella dirigió la operación, si se me permite la expresión un tanto coloquial.

Sigue teniendo la misma novia, ella está en Gran Canaria terminando sus estudios de Topografía, se ven de vez en cuando, allí o aquí, y ya veremos lo que les depara el futuro. Cada día le doy gracias por su ayuda.



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